Simposios Internacionales: Mujer y Sociedad en América

Cabe destacar que la doctora Arancibia fue una de las principales colaboradoras del Primero y Segundo Simposio: Mujer y Sociedad en América, organizado por la Universidad de California, Irvine, U.S.A., en 1978 y 1979, a cargo de la Dra. Lucia Guerra Cunningham. 

 

        1983. Los días 22, 23 y 24 de septiembre, el ILCH, fue copatrocinador del Tercer Simposio: Mujer y Sociedad en América. Organizado por la Dirección de Asuntos Culturales del Gobierno de Baja California, México. Tuvo lugar en el Patronato Cívico y Cultural Riviera, Ensenada, México. Los temas de este Simposio fueron: "Educación y evolución social de la mujer", "Influencia latinoamericana en Norteamérica", "La mujer en la historia", "Actividades diversas de la mujer", "Comunicación, transculturación y educación", "La mujer y su problemática", "La mujer en la política"  y  "La mujer en la literatura".

 

         1985. El IV Simposio Internacional: Mujer y Sociedad en América. Se celebró los días 18 y 19 de abril, en la Universidad Autónoma de Baja California de Mexicali, auspiciado por esta universidad y organizado por el ILCH. El objetivo de este simposio fue poner de manifiesto el aporte de la mujer en todos los campos: Ciencia, Arte, Educación, Periodismo, etcétera, con el propósito de promover el conocimiento de su problemática desde una variedad de perspectivas. Participaron ponentes de Estados Unidos de Norteamérica, de Hispanoamérica y de Europa. Los comentarios fueron totalmente positivos por su organización, por los temas tratados, por la cordialidad y acercamiento de los participantes. La doctora Juana Arancibia recibió una placa de reconocimiento:

"Por sus méritos académicos y humanísticos en apoyo del desarrollo de la mujer  hispanoamericana."

 

         Las ponencias más representativas se publicaron en un volumen especial en 1988.

 

         1987. ElV Simposio Internacional: Mujer y Sociedad en América. Se llevó a cabo en la Casa de la Cultura de la ciudad de Tijuana, Baja California, México, los días 2 al 4 de abril. Este acontecimiento literario fue un verdadero éxito. Con la participación de ponentes de distintas universidades de Latinoamérica, Argentina, Estados Unidos y Canadá. Participaron los  escritores: Siria Poletti; Ester de Izaguirre, María Ester Vásquez, Miguel de Anda, Libertad Demitropulus, Lucía Guerra, Enrique Anderson Imbert y otros.

 

         1988. El VI Simposio Internacional: Mujer y Sociedad en América. Se efectuó los días 6 al 8 de octubre con el auspicio de California State University, Northridge. Asistieron los escritores Rima de Vallbona (Costa Rica), Hilda Perera (Cuba), Marcela del Río (México), Ester de Izaguirre (Argentina), Jorge Luis Albertella (California), Rosa Margot Ochoa (México) y otros. 

                

 

El discurso inaugural estuvo a cargo de Elena Poniatowska (México) quien entre otras palabras expresa:  

 

[...] También para escribir es necesario el ámbito amoroso. Es más fácil responder a la imagen que le ha dictado la sociedad, manifestar su feminidad a través de las formas inventadas por el hombre. Cuando las mujeres se den cuenta que una mujer es un ser extraordinario, lleno de gracia y armonía, como un árbol, una ola de mar, entonces escribirán. Cuando sepan que una mujer lleva todo el universo en su seno, el cielo, los campos y las ciudades. Cuando acepten que tienen dentro de sí algo maravilloso y estén dispuestas a decirlo, a gritarlo, entonces abrirán las compuertas, nos darán su intimidad con la tierra, consigo mismas, sin tapujos y sin hipocresía; y no temerán perder al hombre puesto que se habrán ganado a sí mismas. Y si la sociedad las rechaza es que ellas la habrán rechazado primero. Entonces, el agua que aún no fluye, no sólo el líquido amniótico que hace vivir al feto sino toda esa agua que proviene de fuentes desconocidas, insospechadas. La catarata se nos vendrá encima, con toda su violencia, todo lo que las mujeres han guardado dentro de sí durante siglos de represión y también, porque no decirlo, de indolencia.

     En los últimos años del siglo XX, del cual formamos parte, se ha dado un fenómeno nuevo, el de la mujer que se alía a la causa de los marginados, los oprimidos. La mujer, como las minorías, es un ser históricamente marginado. Uno de los ejemplos más claros de esta alianza es Martha Traba, quien antes de pulverizarse en el aire y volverse parte del cosmos, había canjeado una larga carrera de crítica de arte por la de novelista, y una novelista aliada a la causa de las madres de Plaza de Mayo, las maravillosas 19 locas, en un libro encendido e incendiario Conversión al sur, primero, el primero de una trilogía de denuncia al que siguió En cualquier lugar, libro póstumo. Y un tercero, que por su muerte prematura, jamás aparecerá. También Elvira Fe, Luisa Valenzuela, Isabel Allende, Ester de Izaguirre, aquí presente, han denunciado literariamente la tortura y persecución; y así a lo largo de nuestro continente las voces aliadas a los que disienten, pero también a los pateados, a los golpeados, a los hambrientos. [...]

     [...] Cuando murió Rosario Castellanos en la forma más absurda, nosotros nos indignamos, nos rebelamos -murió al tratar de conectar una lámpara en su casa en Israel y falleció, solita, a bordo de una ambulancia que la llevaba al hospital-. Nadie la vio, nadie la acompañó. Al irse se llevó su memoria, su risa, todo lo que ella era; su modo de ser río, de ser aire, de ser adiós y nunca. Al irse nos dejó entre muchos poemas de desamor uno que nos lanza a la vida, y con el que quiero terminar:

    

                   Aquí tienes mi mano

                   la que se levantó de la tierra

                   colmada como espiga en agosto.

                   Aquí están mis sentidos

                   de red afortunada

                   mi corazón, lugar de las hogueras

                   y mi cuerpo que siempre me acompaña.

                   He venido feliz como los ríos

                   cantando bajo un cielo de álamos y de sauces

                   hasta este mar de amor

                   hermoso y grande.

                   Ya no espero, vivo.

 

         En este año, el 8 de octubre de 1988, falleció Egidia Villena madre de la fundadora del ILCH, Juana Arancibia, e incansable colaboradora del mismo; justamente el último día del simposio, dejando un gran vacío en el Instituto y en la vida de su hija. Debemos decir que la fundación del Instituto, la realización del proyecto cultural, la revista Alba de América, las búsquedas y los desvelos de Juana llevan implícito el nombre de Egidia Villena de Batallanos, principal socia patrocinadora y sostén de la entidad fundada por su hija.

 

        Después de los 35 años de su fundación el Instituto Literario y Cultural Hispánico continúa con su ardua tarea y resulta evidente que el mismo cumple, año tras año, los propósitos de su fundadora: "mantener vivo todo lo concerniente a la cultura de los pueblos de habla española, y buscar la unión de los mismos a través de sus letras y su cultura". Bajo su dirección Alba de América sigue creciendo.

        Nosotros, sus fieles seguidores, miembros y colaboradores, constituimos "la gran familia de Juana", participamos de su fe, de su voluntad, de su trabajo absorbente y hasta de sus quijotescas sinrazones.

        La memoria del Instituto reconstruye las puras cristalizaciones, sostenidas por la total entrega de su fundadora y presidenta, Juana Alcira Arancibia quien nos expresa con ternura:

 

     Y yo Juana Arancibia infinitamente agradecida a todos mis colaboradores de ayer y de hoy desde 1979.

         Desde 1957 la artritis reumatoidea comenzó a apoderarse de mí, poco a poco, hasta que hoy ya dueña de mi cuerpo me confinó a una silla de ruedas, compañera inseparable, en mis tareas actuales en mi querida Alba de América. ¿Cómo dejarla si ella está en mis venas?